martes, 15 de octubre de 2013

14. LA EQUIVOCACION DE LA DUDA

Fue solo un instante. Pero el recuerdo de su dubitativa y malévola mirada a la vez que me agarraba por el brazo, allá arriba, en lo alto del campanario, me lleva a concluir que mi vida, al menos en ese preciso momento, estuvo en sus manos. Una lástima para él, al terminar ablandándose, antes de ser tiroteado, precipitándose al vacío y golpeándose, mientras se rompía la crisma contra los escalones del templo.

2 comentarios:

  1. Muy duro, el personaje ha caído en su propia trampa. Hasta el mas duro a veces se ablanda, aunque solo sea por un instante, justo el que le salvó la vida a la víctima.

    Un saludo
    Rosa

    ResponderEliminar

Gracias por Participar en este Blog con tus comentarios.
Se trata de eso,... además de mi opinión, me interesa la tuya. Seguro que tienes algo que decir de lo que puedo aprender.

Para evitar cualquier tipo de SPAM y mensajes ofensivos e insultantes, antes de ser publicado el tuyo, deberá tener mi aprobación.

Un saludo,

Paco Fernández