martes, 23 de octubre de 2012

8. LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES

- Clasificación : TERROR -

Aquella noche otoñal de luna llena, el frio y la humedad parecían ser los únicos testigos de mi presencia en aquel solitario y siniestro lugar, en el cual, era consciente, que no debería estar, al que nunca, quizás, tendría que haber ido. No estoy seguro de que fuese mi curiosidad, mi irresponsabilidad, mis ansias por conocer la verdad que tanto nos atormentaba, … El caso es que, tengo la impresión, estoy casi convencido, de que algo, alguna fuerza exterior a mí, extraña, quizás sobrenatural, me había arrastrado, empujado aquella madrugada hasta allí, donde se suponía que comenzaba, que tenía su origen todo lo que atemorizaba al pueblo y a su gente, entre los que yo mismo me encontraba.

Vampiresa
¡Valdredores!. Ese era mi pueblo, …un pueblo, una aldea pequeña, perdida en la costa cantábrica pero, a la vez, acogedora, aparentemente tranquila, de poco más de 50 habitantes, donde todos nos conocíamos y cada uno era sabedor de la vida privada del vecino.

En las afueras, a pocos metros de los acantilados, el cementerio, un espacio rodeado de misterio y de oscurantismo, donde el único inquilino propio de este mundo era su capellán, un ser reservado donde los haya, siniestro, huraño y misterioso que vivía allí desde su llegada a la localidad. No tenía contacto con nadie ni se le veía jamás fuera de aquel camposanto. Ni siquiera se pasaba por la taberna para comprar comida, lo cual era aún, si cabe, más alarmante, inquietante diría yo.

Durante los funerales, rezaba los responsos de espalda a sus fieles y lo hacía en latín, de forma que nadie era capaz de entenderle. Lo cierto es que en el pueblo hacía años que habían comenzado a ocurrir algunos fenómenos extraños e inexplicables a la razón humana. …Y,¡qué casualidad!. ...Su inicio coincidía con la llegada del cura. Entre los acontecimientos más significativos y dramáticos, que tiñeron de dolor y sufrimiento algunas familias, fueron las desapariciones de varias chicas, todas ellas jóvenes, sin que nunca más se supiera de su paradero.

Por el pueblo, desde hacía tiempo, circulaban ciertas murmuraciones y comentarios. Pero siempre dentro de las casas, en la intimidad del hogar. Pocos se atrevían a hablar de ello en plena calle. La verdad es que, de este individuo, no se sabía nada. A pesar de haberle investigado, carecía de un pasado anterior a su llegada a Valdredores. No envejecía. Desde un principio rehusó vivir en una casa que se ponía a su disposición. Dijo que prefería vivir en una vieja cripta, casi derruida, que se encontraba en un lateral  del cementerio. 

El Conde Drácula
- …¡Qué extraño!, - murmuraba la gente.- Allí, cerca de los muertos, es donde quiere que sea su casa, su hogar

Percatándose él de las dudas que esto generaba en el vecindario, así como de las críticas recibidas, le dijo al Sr. Alcalde: 

- No me dan miedo los muertos, sino los vivos 

…Aquel hombre era todo un misterio, un enigma. Comenzó a rumorearse  que dormía dentro de un ataúd y que  se le había visto beber sangre humana. 

- Por eso se mantiene siempre tan joven, - se comentaba -

Algunos no querían ni siquiera hablar de ello, les asustaba, les atemorizaba. Decían que daba mala suerte; que, de hacerlo, algún maleficio se desencadenaría, algo malo ocurriría después en el pueblo. …Quizás más desapariciones. Todos estábamos tremendamente asustados.

Bueno, en fín, …el caso es que, allí estaba yo, …yo solo, sin nadie más en quien poder apoyarme. Dispuesto a emprender una aventura, cuyo final era para mí totalmente ignorado.

Tras caminar por aquel camino pedregoso y ligeramente escarpado que discurría desde el pueblo al cementerio, me sentía decidido pero a la vez, asustado, aterrorizado.

A pocos metros de la puerta principal, opté por agacharme, acurrucarme sobre unos arbustos. Permanecí allí durante un buen rato, …en silencio, escuchando atentamente los sonidos de la noche. Inmerso en aquella oscuridad, acompañada tan solo por una luna llena resplandeciente, solo se podía oír a lo lejos, el oleaje del mar golpeando contra las rocas de los acantilados. Nervioso, angustiado. Podía sentir con meridiana claridad mi pulso muy acelerado. Poco a poco me daba cuenta de que se iba apoderando de mi un miedo atroz, espantoso. Todavía hoy, recordando aquellos hechos, mientras te lo cuento, siento que mi angustia y  mi ansiedad, se hacen muy evidentes.

Cementerio
De pronto, oigo algo, ...en principio, no acierto a identificar muy bien aquel sonido. ¡Ah!, sí. Sí, sí, ...No hay duda. Creo que ya lo tengo. ...Se trata del chirriar de una puerta cuando se abre. Me siento sobrecogido, totalmente impresionado, más aún, horrorizado. En aquel momento decidí mantenerme inmóvil, esperando averiguar quién o qué producía aquel ruido. Mi respiración era torpe, irregular, entrecortada. …Y, eso que no había visto ni oído todavía lo peor. Fue espantoso, tremebundo. Jamás había escuchado nada parecido. Allí, en mitad de la noche, al lado del cementerio, y, …de repente, se oyó un grito totalmente atronador, desgarrador, muy largo en el tiempo. ...Por lo menos, a mi, ¿Qué quieres que te diga?, ... me pareció eterno. Era de una potencia, de una intensidad tal, que, desde luego, parecía que no era humano; imposible haberlo provocado alguien de este mundo. ...Como si  proveniese del más allá.

Con un pánico espantoso, totalmente aterrado, me mantuve en la misma posición un buen rato, prácticamente paralizado, sin atreverme a incorporarme. Cuando decidí hacerlo, me acerqué sigilosamente a la puerta de aquel maldito y misterioso cementerio, pudiendo comprobar que se encontraba ligeramente abierta. Por lo tanto, me colé dentro  y avancé con gran cautela unos metros hasta que me dí cuenta de que allí había alguien más. Pude ver, mirando por encima de un seto, que, sobre lo que parecía un panteón, había varias personas que parecían estar comiendo, aunque sin hablar entre ellas, en un total y tenebroso silencio. Comían sí, ...pero tuve la sensación de que lo hacían siguiendo alguna especie de ritual.

En aquel momento, a pesar de estar sometido a una gran presión, a un fuerte stress, era muy consciente de que ya no podía volver atrás. Había llegado demasiado lejos. Únicamente podía avanzar hacia adelante e ir viendo como se desencadenaban los acontecimientos. Puesto que había llegado hasta allí, debía tratar de entender todos aquellos misterios que durante tanto tiempo habían rodeado la vida de los vecinos de Valdredores. Traté de buscar un lugar seguro, para  poder ver sin ser visto. Y, …por fin, lo encontré: detrás de un derruido nicho me pareció el lugar indicado para comprobar lo que allí estaba pasando sin que nadie me puediese descubrir.

¿Quienes eran aquellas personas? ¿Serían las chicas desaparecidas? ¿Qué estaban comiendo? ¿...Y, a aqué horas? El capellán, ¿dónde estaría?. ...Eran algunas de las preguntas que venían a mi mente, alarmándome y provocándome, si cabe, una mayor inquietud, una mayor intranquilidad.

Cripta de un Cementerio
De pronto, apareció. Allí estaba. Sin lugar a dudas, era él, el misterioso cura, el capellán de aquel santo lugar, el mismo, cubierto por una gran túnica negra. Parecía más alto y erguido de lo que yo podía recordar. ¡Impresionante!. Se fue caminando despacio, muy despacio, hacía aquellas personas que, por otra parte, continuaban "con lo suyo", ajenas a todo; se comportaban como si no se percatasen de su presencia. Mi cuerpo, por otra parte, ...todo mi cuerpo, te lo puedo asegurar, temblaba. Estaba tiritando. No sólo por el frío y la temperatura ambiente que a esas horas de la madrugada había, sino también por los nervios y la tensión a la cual estaba siendo sometido. En ese momento, noté que sudaba de manera abundante. Era un sudor frio, muy frio. Prácticamente helado.

Casi de repente, aquel misterioso capellán, se detuvo. Giró la cabeza sobre su cuello, y miró hacía mi posición, hacía donde yo estaba. Entonces, ...justo entoncés, sí, lo pude ver con gran claridad, cara a cara,

- ¡...Dios mío!, - exclamé -

Me asusté. Su maligna y penetrante mirada, parecía clavarse sobre mi rostro. Me observó fijamente durante breves segundos, esbozando a continuación una ligera sonrisa. Ahora sí, ...ahora pude fijarme claramente y por primera vez en sus ojos, sus horribles ojos. Eran aterradores. Desde luego, parecían de un ser malévolo, no humanos; más bien, de alguien pernicioso y perverso, no perteneciente a este mundo. Estaban iluminados, muy brillantes y de color rojizo; pude verlos muy claramente. ...Como dos pequeñas linternas. Así mismo, me dio la impresión de que, para él,  no había sido ninguna sorpresa verme; es más, creo que todo lo contrario, ...ya conocía desde un principio que yo me encontraba allí, en el cementerio.

Cada vez más asustado, era ahora cuando debía tomar una determinación y de manera muy rápida. Estaba claro que las pruebas que yo andaba buscando, ya las tenía. Había encontrado, por fín, con toda seguridad, el origen de todos los males y desgracias que acompañaban al pueblo desde hacía años. Aquel cura extraño y misterioso, era el responsable de todo ello. ...Y él tenía el poder; no se podía luchar con "aquello". Por lo tanto, la acción más inteligente por mi parte, debía ser la de salir corriendo de allí y alejarme lo más posible del lugar. 

Luego, ...me armé de valor y, con una gran rapidez, emprendí la huída hacía la puerta pero, tras un tropiezo, me caí al suelo, encima de unos arbustos. Quise levantarme aunque, en principio, me fue imposible. Algo o alguien me lo impedía, me parecía que me sujetaba por una pierna. Tras un fuerte forcejeo, por fin, logré zafarme y ponerme en pie, iniciando velozmente la "gran escapada" hacía el pueblo.


Brujas - Meigas
Llegué corriendo a nuestra casa, sin detenerme un segundo, sin mirar atrás, decidido a marcharme de allí, abandonar aquel lugar, aquel pueblo maldito y dispuesto a no regresar a él jamás. Apresuradamente, os desperté  a ti y a tu madre y, con solo lo puesto, sin pararnos a preparar nada, nos metimos los tres en aquel viejo y destartalado Seat 850. ...¿Te acuerdas de él?. Fue el que nos sacó de allí, de aquel sitio. Aceleré cuanto pude y salimos de Valdredores sin rumbo, sin ningún destino concreto. 

Yo solo pensaba que debíamos irnos a otro lugar, habitado por personas, seres humanos como nosotros. Durante toda la noche y parte del día siguiente estuvimos viajando. Apenas hablamos por el camino. Dos únicas paradas para comer algo. Tu madre confiaba en mí. Sabía que si yo había tomado aquella determinación y actuaba de aquel modo, era porque algo grave había visto u oído. La mujer, que en paz descanse, ni siquiera me hizo preguntas. Nunca, durante el resto de su vida, me sacó el tema ni me interrogó en ese sentido. Comprendía que no deseaba hablar de ello. Que prefería tener enterrados para siempre aquellos desagradables acontecimientos.

Nos instalamos en esta gran ciudad, a casi mil kmts. de distancia del maldito Valdredores y jamás hemos vuelto por allí ni tenido el más mínimo contacto con los que habían sido nuestros vecinos. 

Aquí hemos empezado de nuevo hijo; ha sido nuestro renacer, lejos de todo aquello tan misterioso, siniestro y fúnebre. No desees volver. No intentes irte a vivir allí, por favor. Hazle caso a este viejo que ha visto demasiado. Aquellos sucesos fueron reales, no un espejismo.

Halloween
Aquí has crecido, te has desarrollado. Te formaste como persona y gran profesional en tu campo, la medicina. Has conocido a Clara, os habéis enamorado y ambos decidisteis crear una familia y casaros. Puede que dentro de poco me deis algún nieto. Estoy orgulloso de ti y de lo que has logrado. ...Por supuesto, con grandes esfuerzos y sacrificios. Tu madre, desde allá arriba, estoy completamente seguro, sin ninguna género de dudas,  de que también lo está. ...Pero, por favor, olvídate de ese lugar malvado y endemoniado. No vuelvas a él y cómprate esa casita que tanto deseas en cualquier parte pero cuanto más lejos de Valdredores, mucho mejor.

Siempre pensé que dejaría este mundo sin hablar de esto con nadie, hijo mío ...Si lo hice contigo, es porque no quiero que cometas un terrible error, poniendo tu vida y la de tu esposa en peligro.


F I N

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Nota Aclaratoria : Tanto el argumento, la trama, como los nombres y lugares de este relato, son pura ficción, producto de la imaginación de su autor. Cualquier parecido o semejanza, de existir, con una historia real o con una persona concreta, es pura coincidencia, simple casualidad.
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1 comentario:

  1. Muy bueno, Paco. Ya tengo ganas de leer mas de tus historias.

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Paco Fernández