lunes, 30 de julio de 2012

6. RECUPERAR LA ESPERANZA II

- Clasificación : Drama -

- Volver a Ilusionarse -
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Una vez que el autobús reemprendió su marcha, Manuel, comenzó a darse cuenta de que no se encontraba a gusto, no estaba cómodo. En su interior, quizás  el subconsciente, le advertía de que algo podía estar a punto de producirse. Lo percibía, lo intuía. Estaba casi seguro de ello. Era una extraña sensación que, por otra parte, no le resultaba ajena en absoluto. Una percepción similar, ya la había experimentado anteriormente, durante su investigación y posterior lucha por recuperar a Isabel, para traerla a casa, a su verdadero hogar, donde estaba su sitio, junto  a él y al hijo que ambos esperaban.


La niña de los tirabuzones, la chica de la túnica que sabía su nombre, la marcha precipitada de esta, el olvido de su porta-folios, hecho que a ella no parecía haberle importado, …Nada de aquello le encajaba para Manuel, nada tenía sentido. ¿Estarían relacionados entre sí cada uno de estos acontecimientos?. ¿Habría algún nexo de unión entre ellos?. ¿Serían simples coincidencias?. O, ¿…Tal vez fueran el presagio de que algo asombroso estaba próximo?. Todas estas y muchas otras dudas se las planteaba Manuel. Demasiados interrogantes. La verdad, …comenzaba a tener miedo. Estaba asustado. 

De pronto, un pensamiento le sobresalta; …con un cierto grado de agobio y de temor, se da cuenta. Se había olvidado de algo ….

- ¡Maldita sea!. ¿…Y el porta-folios?.¡Qué estúpido soy!.

…Todavía no lo había mirado. Tal vez él fuese la clave para salir de dudas. Quizás ahí estuviese la respuesta a todas esas preguntas. …Con valentía, coraje y decisión, debía comprobarlo, debía saber qué escondía, si es que algo escondía. Sin más dilación.


Lo había depositado en el asiento de al lado. Durante unos breves instantes, se quedó observándolo fijamente, sin pestañear. Reflexivo y preocupado pero, a la vez, intrigado. ...A su mente, regresaron muchos temores y  desconfianzas que creía que ya formaban parte del pasado pero, en cierto modo, ahora tenía la impresión de que este había regresado y comenzaba a revivirlo. Si así era, Manuel, lo que más deseaba era desquitarse. Esperaba tener la oportunidad  de terminar con él, de finalizar lo que tenía inconcluso desde hacía más de cuatro años. Esta vez no se dejaría amedrentar, atemorizar por ese grupúsculo de sectarios, de fanáticos, ni siquiera por su temido líder. El había sido el principal responsable de todo lo que le había ocurrido, incluida la pérdida de su mujer y, muy posiblemente, la de su malogrado hijo.

Estaba decidido, por lo tanto, a dar el gran salto, dispuesto a salir de dudas. Deseaba terminar cuanto antes con aquello que tenía pendiente, y que, solo con recordarlo, con pensar en ello, le incomodaba enormemente. Por lo tanto, …cogió el porta-folios con una gran decisión, de forma brusca, casi violenta.

Durante unos instantes, estuvo aferrado a él con todas sus fuerzas. Vacilante y con gran inseguridad, pero, a la vez, curioso y decidido, lo abrió, pudiendo comprobar que, en su interior, de entre sus hojas, sobresalía una cuartilla doblada. Conteniendo la respiración, con gran cautela pero nervioso, desdobló la hoja, y observó con curiosidad que, en su parte izquierda había varias líneas manuscritas con un bolígrafo de color negro y en su parte derecha un dibujo bastante mal hecho, a lápiz, con varios borrones. En ese momento, su excitación, su inquietud, iban en aumento. Sujetando la cuartilla con su temblorosa mano, acierta a leer lo que allí estaba escrito: “Manuel, no puedo hablar contigo ahora. Quizás me estén vigilando. Vuelve mañana a la parada de autobús“.


- ¡Dios mío!. Estaba en lo cierto. No me equivocaba, - pensó muy alarmado  -

A partir de ese momento, aquellos sentimientos iniciales de nuestro protagonista, se fueron poco a poco transformando en otros mucho más serios, dañinos y paralizantes: ansiedad, angustia, pánico. Se sentía muy confuso, desconcertado, aturdido. No sabía qué pensar.

Pero, aún fue muchísimo peor, si cabe, al observar minuciosamente y con detenimiento el pequeño dibujo de la cuartilla. ¡…Cómo no lo recordó antes!. ... Al principio, no se había dado cuenta pero, ahora, claramente veía lo que era: el logotipo que identificaba a la comunidad que se había “llevado” a Isabel. Estaba formado por varios círculos concéntricos y dos triángulos en cuyos lados se representaban algunos caracteres pertenecientes al alfabeto cirílico. En el centro, un dragón que simulaba abrazar un globo terráqueo. Debajo del dibujo, lo que parecía un nombre: RANJHAN. A Manuel, todo esto le traía unos recuerdos espantosos, horribles.

En la siguiente parada, nuestro amigo, se apeó y, en vez de ir a trabajar, decidió caminar, dar un paseo para intentar tranquilizarse y meditar en lo  que le había sucedido. Durante horas deambuló por la ciudad, tratando de recordar con el mayor detalle y precisión posibles todo lo que, en su día, había averiguado sobre aquella comunidad y sus actividades. Tenía muchas dudas sobre si la forma de actuar por su parte había sido la correcta. Ahora no quería cometer los mismos errores. Su primer objetivo debía ser recuperar a Isabel pero sin hacerse ilusiones. Llevaba mucho sin verla y desconocía lo que ella sentía, lo que quería. También debía informar a la policía. No hacerlo por libre, como en la otra ocasión, poniendo en riesgo su vida y la de su mujer.

La secta era de las llamadas destructivas. Se trataba de un grupo peligroso, cuyos miembros eran captados en los parques o lugares públicos. Allí solían ser abordados, siguiendo siempre el mismo patrón o Modus Operandi: alguien se les acercaba ofreciéndoles recibir totalmente gratis unas clases de yoga y meditación. Les interesaban especialmente aquellas personas con algún tipo de problemática, con una baja autoestima, puesto que eran más débiles y, por lo tanto, más vulnerables y moldeables. Una vez ya asistiendo a estos cursos, se les impartían unas charlas o conferencias, cuyo fin último era cambiarles la forma de pensar y anularles como seres humanos, perdiendo ellos, por lo tanto, la capacidad de pensar por sí mismos.

Los asistentes, poco a poco, iban aceptando esas nuevas ideas. Se les inculcaba que se debían apartar de la familia, de los conocidos, de todo lo que tuviese que ver con su vida anterior. Era muy frecuente que, en determinadas ocasiones, un miembro que se desplazaba a la ciudad, fuese seguido para comprobar si hablaba o se reunía con personas ajenas a la comunidad. Lo único importante era el grupo y sus componentes. Todos debían total obediencia y entrega a su líder espiritual, al cual llamaban BADHÁ.

Cuando ya se acercaba la noche, Manuel, decidió ir a ver a Cristina, una gran amiga que había sido su gran apoyo desde el mismo momento de la desaparición de Isabel. Sin su ayuda, quizás no hubiese logrado salir adelante. Esta le convenció para que pasase la noche en su casa, que descansase, intentase dormir y por la mañana los dos acudirían a la parada del autobús. …Quizás allí recibiría noticias de su mujer. ¡Quién sabe!.




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El verdader buscador crece y aprende, y descubre que siempre es el principal responsable de lo que sucede " - Jorge Bucay, escritor argentino
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miércoles, 25 de julio de 2012

7. RECUPERAR LA ESPERANZA III



- Clasificación : Drama -

                                                                 - La Nueva Vida en Familia -
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Reflexionando, meditando sobre todo lo que le había sucedido en las últimas horas. …Y, desde luego, atormentándose con preguntas que giraban en torno a Isabel y los sentimientos que esta podría tener hacia él. Así fue como nuestro amigo Manuel, ocupó prácticamente la totalidad de aquella larga e interminable noche. Incapaz de pegar ojo, los minutos se le hacían eternos.

Muy temprano, al amanecer, tanto él como Cristina, tras asearse y desayunar, se desplazaron a la parada de autobús, en la cual se suponía que Manuel recibiría algún tipo de indicación o noticia.

Una vez allí, actuando de un modo bastante precavido, este  observa, sin pestañear, a toda la gente que se encuentra a su alrededor o que se le aproxima. Por una parte, se muestra muy, receloso, desconfiado, pero por otra, intrigado y esperanzado. Confía en conocer pronto toda la verdad sobre la vida de Isabel durante los últimos años. Su esquema, su proyecto de vida junto a ella, le parece que comienza a cobrar forma de nuevo. De todas maneras, es incapaz de disimular cierto nerviosismo e inquietud.

De pronto, …de una forma muy rápida, casi fugazmente, se da cuenta de que alguien se le acerca por la espalda, prácticamente se le echa encima, susurrándole al oído, “ Manuel ”. Se trataba de una voz femenina, parecida a la de la chica del día anterior. A la vez, nuestro protagonista, nota claramente que, quien quiera que sea, introduce algo en el bolsillo de su americana. En ese momento, se da la vuelta apresuradamente, pero le resulta imposible ver la cara de aquella persona, ya que, además de llevar túnica, una especie de capucha le cubre totalmente el rostro. Sólo es capaz de ver como desaparece mientras se pierde entre el gentío.

A continuación, Manuel, titubeando, introduce la mano en su bolsillo y extrae de él un trozo de papel, donde hay una nota manuscrita:

- Plaza de Castilla nº 9, Bajo. Allí te informarán

¡Unas señas postales¡. Sólo eso. Se siente confundido, …desconcertado. …Quizás porque durante toda la noche, se había fraguado otra idea de  lo que allí iba a ocurrir. Muy posiblemente esperaba hablar directamente con alguien que les facilitase información de aquella comunidad y, sobre todo, y lo más importante, de Isabel.  
Pero, …en fin, el encuentro no se había desarrollado de esa manera, como él se habían imaginado. De todas formas, Cristina le anima y le convence de que no es hora de desanimarse, de echarse para atrás. Tienen algo, y eso es lo que importa. Una dirección. Por lo tanto, es necesario ir hacía allá, para averiguar hacía donde les lleva todo aquello.

Al llegar a la plaza, se dan cuenta de que se trata de la sede central del diario “ La Opinión Hoy “ de Murcia.  Este era el periódico de mayor tirada de la provincia, siendo famoso en todo el país por destapar, entre otros, varios asuntos relacionados con la corrupción urbanística y  también por la adjudicación irregular, a determinadas empresas, de las obras de acondicionamiento de edificios oficiales. Debido a la publicación en sus páginas de información relevante y comprometedora, producto de una minuciosa y exhaustiva investigación, varios políticos habían sido cesados o se habían visto obligados a dimitir.

Una vez que Manuel se identificó al guardia de seguridad, este, les  indicó que le siguieran, que una persona les estaba esperando.

Les llevó hasta un despacho, en el cual se encontraba una persona que se identificó como José Angel Gascón, Redactor Jefe del periódico. Muy atento y amable, …al fin, comenzaron a recibir información detallada sobre la secta en la cual había caído Isabel.

Parece ser que la chica de la túnica, en realidad, era Inés Valverde, redactora del periódico y que había logrado infiltrarse en la comunidad. Desde entonces, tras ganarse la confianza del grupo, el propio líder, le había encargado hacer determinadas compras, para lo cual debía desplazarse a Murcia capital dos o tres veces por semana desde el lugar donde se encontraban establecidos, un pueblo abandonado, a unos 20 kmts. de la ciudad.

Unos minutos más tarde, se unió a la conversación Miguel Quintana, inspector de policía, el cual les comunicó que se iba a llevar a cabo, en las próximas horas, una operación, en la cual, se procedería a la detención de todos los miembros de la secta con responsabilidades, incluido su líder, acusados de varios delitos, entre ellos, el de posible homicidio o asesinato, tenencia ilícita de armas y posesión de sustancia estupefacientes y alucinógenas.  Dicha operación, se realizaría de madrugada, en dos lugares diferentes, de forma simultánea: el pueblo abandonado que estaban ocupando y un piso localizado en las afueras de la ciudad.

A continuación, le dio a Manuel una desagradable noticia que, desde luego, él hubiese preferido no recibirla nunca. Le comunicó que, lamentablemente, Isabel hacía casi dos semanas que había fallecido. Enferma, no había sido atendida ni llevada a un hospital. Hasta el último momento, Inés había estado a su lado. Por eso, estaban tan seguros de su muerte, aunque desconocían el paradero de su cuerpo.

Un duro golpe para Manuel. Supuso un mazazo enorme para su  autoestima. Se quedó destrozado anímicamente y se derrumbó. De todas formas, el inspector Quintana, pasados esos momentos iniciales de confusión y de perplejidad, le informó de que, en su día, le habían engañado. Su hijo, se había logrado. No era cierto que Isabel lo hubiese perdido durante el parto. Estaba bien y vivía con otro grupo de niños en el piso que pretendían asaltar durante la operación. Cuidaban de los pequeños dos o tres miembros de la secta.

En ese momento, Cristina, viendo el estado de desolación y de tristeza en el que se encontraba Manuel, lo sacó de allí, a un lugar tranquilo y solitario, a un parque próximo. Trató de hablar con él, de animarle a seguir, a vivir. Ahora, más que nunca, tenía un motivo, un gran motivo.

- Manu, - le dijo -, de acuerdo. No habías pensado en esa posibilidad. Querías recuperar a Isabel. Ahora, ya no puedes hacer nada por ella. Sin embargo, por tu hijo, sí que puedes. Piensa que es lo que te queda de ella. Tienes que reponerte, que ser fuerte. El te espera. Es tu familia. Le debes dar una educación, unos estudios. Ayúdale a crecer y disfruta viendo cómo lo hace.

- Y, ¿sabes qué?, - continuó, señalando con su mano al cielo, - …Isabel, estará desde allí arriba orgullosa de tu labor como padre, como buen padre.

Aquella noche, Manuel, la pasó en comisaría. En todo momento, a pesar de los nervios, estuvo pendiente de cada detalle de la operación. Sí, por supuesto que pensaba, recordaba a Isabel, pero ahora intentaba convencerse de que primaba más mirar hacia el futuro, junto a su hijo. Ella lo hubiese deseado así. Era su deber. …El pequeño necesitaba un padre y una madre. …Y él, debía comenzar a ejercer de los dos.

Cuando vio aparecer por la puerta a Inés con aquel pequeño en brazos, no pudo contenerse y rompiendo a  llorar, se fundió en un tierno y enternecedor abrazo con los dos durante un buen rato, sin saber qué decir.

A partir de ahí, Manuel, se hizo cargo del pequeño. Para los dos era el comienzo, el inicio de una nueva vida. Distinta. …Pero, …eso, ...eso es otra historia; …sería para otro relato.

F I N
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Nota Aclaratoria : Tanto el argumento, la trama, como los nombres y lugares de este relato, son pura ficción, producto de la imaginación de su autor. Cualquier parecido o semejanza con una historia real o con una persona concreta, es pura coincidencia, simple casualidad.
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El mal genio es lo que nos mete en líos. El orgullo es lo que nos mantiene en ellos " - Marvin Neil Simon, escritor, productor y guionista estadounidense
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