jueves, 8 de marzo de 2012

2. MARTA Y SUS "AMIGOS" DE LAS REDES SOCIALES


Marta, era una chica estupenda. Inteligente, estudiosa, gran amiga, ... lo tenía todo. ... Pero, no se había dado cuenta de que en las Redes Sociales, no todo es verdad; hay mucha mentira. ... Y cualquiera puede estar infiltrado. ¡¡ Menudo susto acabaría llevando !!. ... Podía haber terminado muy mal.
_____________________________________________________________________________________________

¡Mira que yo se lo había advertido muchas veces! :

- Marta, vida, tu manía por comunicar a través de twitter tu posición  casi a cada momento, te puede dar más de un disgusto. ¿Tú sabes la cantidad de gente “rararita” que hay por ahí?...

… Pero ella, nada de nada, seguía “colgada” y pendiente a cada instante de su Blackberry. Mirando los mensajes que le twiteaban, respondiendo y, lo peor de todo, utilizando el programa de geolocalización Foursquare, con el que daba a conocer su ubicación en cualquier parte donde se encontraba: en clase, dando un paseo por el parque, tomándose algo en una cafetería, … A veces, para que no hubiera duda, adjuntaba una fotografía de la zona.

Imagen perteneciente a Blog de Cine
Marta, Martita, como le solíamos llamar los amigos, físicamente, era una chica muy bonita, cara un tanto infantil, alta, delgadita, con una figura envidiable; esto unido a su extraordinaria simpatía, además de unas grandes dotes como comunicadora, hacía que todo el mundo, de entrada, al conocerla, se sintiese muy cómodo y a gusto con su presencia; la gente se quedaba prendada con su amabilidad, extroversión y  su saber estar. Era una maravilla de chica. Por supuesto, no tenía enemigos y todo aquel que la conocía, desde un principio, confiaba plenamente en ella pues se le veía casi de inmediato que era muy entrañable, una persona de bien. Su sinceridad era asombrosa sin que hubiese en Martita algo de falsedad o fingimiento.

Su relación conmigo era muy, muy especial, … pero ¡no seáis mal pensados!,  ¡os veo venir…!; … entre nosotros había una profunda amistad y siempre se había basado en la mutua confianza, no teniendo secretos el uno con el otro, conociéndonos perfectamente y sabiendo cada cual cuando el otro estaba preocupado o, quizás necesitaba algún tipo de consejo. Prácticamente, yo sabía todo sobre ella y a la inversa. No había secretos entre los dos y nos hablábamos con total transparencia. Creíamos que entre un hombre y una mujer era posible una buena y verdadera amistad, incondicional, sin que fuese necesario algo más profundo. … Y, … ni más, ni menos.  Así había comenzado nuestra relación y así seguía siendo. …Aunque, nunca se sabe lo que el futuro nos pueda estar esperando, nos pueda deparar.

En cierta ocasión, bromeando con ella, le dije:

- Martita, si yo no tuviese pareja, seguro que estaríamos juntos. Eres única. Todos los hombres hemos fantaseado alguna vez con tener una novia como tú. Vales mucho y eres estupenda. … De verdad, te lo digo en serio

- ¡Vahhhh, No digas tonterías!. …Pero, si tú adoras a Julia. Se te cae la baba cuando hablas de ella. Estás superenamorado

- Sí, si … Lo sé. …Estaba hablando hipotéticamente. … En el caso de que no hubiese conocido a Julia …

- … Pero, estoy encantado teniéndote como amiga. … Mi mejor amiga; eres especial para mí y lo sabes, - le dije

Este era su último año de carrera y  estaba muy ilusionada pues, debido a su excelente expediente, ya se habían fijado en ella varias empresas ofreciéndole la posibilidad de formar parte de su plantilla, entre ellas una multinacional muy importante perteneciente al mundo de las energías renovables. … Y este campo era precisamente lo que a Marta le apasionaba.

Imagen perteneciente a bloglovin'
En twitter, su red social favorita, tenía unos 10.000 “amigos” y todos los días dedicaba un tiempo para twittear con ellos, pasándose mensajes de todo tipo, colgando fotografías o vídeos que realizaba en el momento con su teléfono móvil. De todas formas, he de reconocer que sabía administrar muy bien su tiempo ya que no descuidaba sus estudios ni ningún nuevo proyecto en el que se embarcaba. Establecía siempre un orden de prioridades para, de esta forma, no dejar algo en el olvido. Era muy ordenada y responsable. Por supuesto, nunca faltaba a clase. Sus estudios eran lo primero y sus amigos después. Tampoco descuidaba el ejercicio físico y el deporte, mostrando cierto favoritismo por la natación, acudiendo a la piscina a primera hora de la mañana todos los días sin fallar ni uno, antes, incluso, de ir a la facultad.

De todos modos, Marta, también tenía su punto débil: confiaba demasiado en todo el mundo, incluso en personas que apenas conocía; era muy vulnerable en ese aspecto.  … Y, encima, se le notaba. Se la veía muy inocente. En alguna ocasión le tengo dicho:

- Marta,  a veces confías demasiado en quién no debes.  Con algunas personas, al menos hasta no conocerlas bien, debemos ser un poco astutos, cautos

Buena prueba de esa debilidad de Martita fue lo que vivimos los dos un sábado por la tarde después de quedar con migo en el Centro Comercia Villa Blanca. Nos habíamos propuesto idear alguna fiesta o sorpresa para Julia en su cumpleaños que ya estaba próximo. ... Y queríamos que fuera algo especial, inolvidable.

Recuerdo que aquel día del mes de Marzo, con un cielo nublado y el tiempo un tanto desapacible, después de comer, en vez de llamarme, para que no sospechase algo mi mujer, me envió un mensaje en el que me decía que si me parecía bien podíamos vernos a las 3,30 en una cafetería del Centro, donde a menudo quedábamos con Julia para pasar los tres un rato. Le contesté mediante otro SMS  ,que de acuerdo, que allí nos veríamos; que si llegaba antes que yo, me esperase.

Por lo tanto, cuando se aproximaba la hora, mientras Julita se encontraba tranquilamente viendo una película, le comenté que iba a salir un rato ya que había quedado con Luis, un compañero de instituto, del cual no tenía noticias desde hacía tiempo y  quería devolverme unos libros que le había prestado en su día.

- Desde luego, el muy capullo, va y se acuerda ahora. Ya los daba por perdidos. Creí que tenía mucha cara y se me había quedado con ellos, - le comenté

Así pues, salí de casa y me dirigí en mi coche al Villa Blanca como había quedado con mi amiga. Recuerdo que iba muy ilusionado pues estaba deseoso de conocer lo que a ella se le había ocurrido preparar para sorprender a mi mujer en su “cumple”.  Queríamos que fuese algo que le agradase mucho y que no olvidase nunca. ... Además, no se lo esperaba.

Tras unos minutos conduciendo, llegué al Centro por lo que me dirigí al parking,  en el primer sótano  que era donde normalmente aparcábamos cuando íbamos los tres. Al ser fin de semana, había gran cantidad de gente pues era un lugar muy grande donde no sólo se compraba en las tiendas sino que tenía gran cantidad de zonas de ocio y restaurantes por lo que allí cualquier familia podía pasar tranquilamente todo un día y si se tenían niños, incluso se disponía de guarderías y ludotecas.

Imagen perteneciente a La estrella del Cisne
Apenas quedaban plazas de aparcamiento libres en aquel nivel pero, por fin, cuando vi una, aparqué tranquilamente y eché un vistazo a mí alrededor para comprobar si entre tanto coche conseguía ver el Renault Clio de Marta. Por fin, me pareció que era uno que estaba a pocos metros por lo que me dirigí hacía él por si ella acababa de llegar y  aún estaba dentro.

Conforme me iba acercando, me daba la impresión de que dentro estaba Marta. Es más, por un momento, me parecía que había alguien más con ella e, incluso, que los dos estaban forcejeando. Ante aquella situación que yo, de momento, solo suponía, comencé a ponerme un poco nervioso y a mostrarme intranquilo por lo que apuré el paso para llegar cuanto antes y salir de dudas sobre lo que allí estaba pasando.

Al llegar a la puerta del copiloto pude ver que, al volante, estaba Marta pero por su cara me di cuenta de que algo iba mal; parecía asustada, angustiada y muy nerviosa. La expresión de su rostro era de terror, de miedo y agobio. El otro asiento estaba ocupado por un chico de poco más de 20 años que sujetaba en su mano derecha una navaja y discutía con mi amiga. Abrí de repente su puerta por lo que él me miró fijamente y me dijo:
- No te metas tío. Esto no es asunto tuyo. Márchate
- Claro que sí es asunto mío. Te doy dos segundos para salir del coche, - le contesté
Entonces, él, viendo que había sido descubierto y que no iba a poder continuar con sus planes, decidió abandonar y salir corriendo por lo que me dio un empujón contra la puerta y huyó apresuradamente por entre los coches, dirigiéndose hacia la escalera mecánica que llevaba a la zona de ocio, un piso más arriba.
De todos modos, yo mirando fijamente a Marta durante unos segundos, me di cuenta de que tenía un pequeño corte en una mejilla del cual brotaban unas gotas de sangre. Jamás se me olvidará su temeroso semblante.
- Martita, ¿estás bien?. ¿Te ha hecho daño?, - le dije
- Estoy muy asustada. Quería llevarme con él. No sé a dónde
Fue en ese momento cuando comprendí que no debía dejarle ir, como si nada. No conocía sus intenciones pero desde luego no eran buenas. Y, lo mismo que lo había hecho con Marta, podía volver a hacerlo con otra chica o intentarlo de nuevo con mi amiga.
- Llama a la policía. Voy a por él. ... No te muevas de aquí, - le dije mientras echaba a correr en dirección a las escaleras.
Subí a toda prisa apartando a empujones a la gente hasta la primera planta del centro comercial y me encontré que en el pasillo central había una gran aglomeración de personas pero me fui abriendo paso por entre aquella multitud, mirando a todos lados para ver si daba con aquel chaval. De pronto me pareció verlo por la espalda por lo que me acerqué un poco más a él y pude comprobar que efectivamente era el mismo; aún llevaba en su mano la navaja con la que había herido a Marta. Caminaba sin apurarse, como un poco “ido”,  sin darse cuenta de que algunas personas le miraban al percatarse de que en su mano derecha portaba una navaja un poco ensangrentada.
Imagen perteneciente a La estrella del Cisne
Cuando le tenía, más o menos, a un metro de distancia, me abalancé sobre él de forma que los dos nos caímos al suelo. Mi preocupación era la navaja por lo que le cogí la muñeca derecha y con todas mis fuerzas golpeé contra el suelo su mano con la intención de que la abriese y soltase su arma. No lo hizo al primer golpe pero insistí con un segundo por lo que, a la vez que daba un gran grito de dolor, la soltó. Yo me coloqué sentado encima de su pecho poniendo su cabeza entre mis rodillas a la vez que sujetaba sus dos manos con objeto de inmovilizarlo.
- Ni se te ocurra moverte porque te rompo la cabeza, - le grité
Pasados pocos minutos en aquella posición, mientras toda la muchedumbre que allí se había congregado nos observaba sin entender muy bien lo que estaba ocurriendo, aparecieron varios agentes de policía que me dijeron que ya ellos se hacían cargo, que fuese a buscar a mi amiga Marta, que continuaba en el sótano pero que ya estaba acompañada por varios agentes.
Bajé a buscarla, traté de tranquilizarla haciéndole ver que todo había terminado  y decidimos ir a mi casa a contarle a Julia la verdad de lo ocurrido.
Al día siguiente, la policía se puso en contacto con nosotros para que fuésemos a prestar declaración en la comisaría y, de paso, informarnos de lo  descubierto sobre el agresor.
Al parecer, era uno de los "amigos" que Marta tenía en twitter y su habitación estaba llena de fotografías de mi amiga en distintos lugares, apareciendo yo en algunas de ellas por lo que, según su declaración,  desde hacía tiempo había estado haciéndonos un seguimiento casi a diario, tanto a ella cuando estaba sola como cuando la acompañaba yo u otros amigos. Según sus propias palabras, desde la primera vez que había visto una foto de Martita, se había "enamorado" de ella.  Realmente, estaba muy obsesionado con ella.
…. Y, la verdad, tanto Marta como yo, preferimos no pensar en lo que habría ocurrido de no haber llegado yo a tiempo y si ese sujeto se hubiese salido con la suya llevándosela del centro comercial. …Desde luego, no sería para nada bueno.


F I N

miércoles, 7 de marzo de 2012

1. ... EL POR QUE DE ESTE SITIO WEB

Quisiera dedicar esta primera entrada a comentarte, como lector/@, cuál ha sido mi intención a la hora de crear este Blog, así como el tipo de publicaciones que en él puedes encontrar. Estas, única y exclusivamente, serán RELATOS CORTOS, redactados por mí en su totalidad.

De entrada, indicarte que no es una tarea nada fácil escribir buenos textos de este tipo. Esto se consigue a base de mucha práctica y, por supuesto, leyendo a autores de reconocido prestigio que han utilizado a lo largo de su vida estos escritos, como por ejemplo Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez o Edgar Alan Poe.

Después de oír los consejos de algunos amigos y documentarme un poco a través del "sabelotodo google", he llegado a la gran y estoy seguro que incompleta conclusión de que se deben seguir algunas pequeñas técnicas o pautas a la hora  de la redacción de Relatos Cortos, como son: crear suspense y tensión desde el inicio, hablar de sensaciones, temperatura ambiente, estados anímicos, sonidos extraños, miradas, expresiones faciales, olores, ...; la historia puede comenzar por el final como en algunas películas, terminar con un desenlace inesperado, sorpresivo, ... Todos estos elementos deben estar interrelacionados de forma que creen intriga, interés en el lector o lectora, que le animen a continuar leyendo para conocer el final de la historia.

Por lo tanto, cada una de las entradas de este Blog, pretendo que sean narraciones  ficticias, algunas de las cuales, pueden estar basadas en anécdotas reales. En principio, serán redactadas de una manera personal, según mi criterio,  pero intentando siempre superarme y aprender para que las siguientes sean de un mayor interés.

Cualquier indicación o crítica constructiva con objeto de ayudarme a formar textos mejores y más amenos, la agradeceré y será tenida en cuenta en un futuro.