domingo, 28 de octubre de 2012

10. LA CHICA MAS POPULAR DE LA FACULTAD

- Clasificación : Microrrelato - TERROR / SUPENSE -

¡Bien…!. La chica más bonita, sexy, y popular de la facultad, invitándome a su cumpleaños …¡A mí que me temblaban las piernas cuando se dirigía a mí! …¡Soy un tipo muy afortunado!.

Charlando, bailando, …Así,hasta el amanecer. Sin separarse de mi. Sus amigas, parecían comerme con aquellos ojazos de gata, mientras bebían algo viscoso y rojo.

Bailamos muy lentamente y abrazados “Wonderful tonight” de Eric Clapton. Era como un sueño; me sentía en una nube. Realmente, sintonizábamos. Había química entre nosotros.

Al final, la llevé a casa en mi coche. Apenas hablamos por el camino. Simplemente reclinó la cabeza sobre mi hombro, cogiéndome la mano. Cuando llegamos, me dio un beso de los que no se olvidan. …De esos que parecen eternos.

Al entrar en casa, me metió directamente en la habitación.

- ¡Vaya, realmente, sabe lo que quiere!, - pensé -

La puerta se cerró bruscamente tras de mí. Oí girar la llave por lo que comprendí que me había encerrado, que seguro que se trataría de algún tipo de juego.

Alguien dijo al otro lado de la pared:

- Ya tenemos comida parta hoy

Miré a mi alrededor; ¡qué extraño!. No vi camas. Allí sólo había tres ataúdes. Quedé aterrado. La decoración la formaban figuras y cuadros con imágenes que representaban seres satánicos.
F I N

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Nota Aclaratoria : Tanto el argumento, la trama, como los nombres y lugares de este relato, son pura ficción, producto de la imaginación de su autor. Cualquier parecido o semejanza, de existir, con una historia real o con una persona concreta, es pura coincidencia, simple casualidad.
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sábado, 27 de octubre de 2012

9. LA FIESTA DE SAN MAURICIO

- Clasificación : Microrrelato - TERROR / SUPENSE -

Casi cuatro años sin mi marido. Muerto desangrado, en extrañas circunstancias. Cerca de La Torre, casona estilo indianos, en las afueras del pueblo, propiedad de D. Justo, hombre muy apuesto y refinado. Con fama de seductor. …Pero, decían, murmuraban, …que misterioso, reservado, solitario, sin trabajo conocido. …Parecía no envejecer.

Se celebra S.Mauricio. La  Plaza Mayor, lugar de reunión, con música hasta el amanecer. Acudo con Jenny. Así juega con otros niños.

Megan Fox en "Jennifer's Body"
- ¡Vaya!, …¡Por fin.!. Era hora que dejases el luto, -me dice Sandra, siempre animándome para salir –

Todos parecían  divertirse. Bailaban, bebían. Yo, sentada, observaba, no sin cierta melancolía.

De pronto, percibo su presencia. Sentado, mirándome. D. Justo. No me quita ojo. Se acerca y, cortésmente, con elegancia, me invita a bailar. Ruborizada, tímidamente, …pero me animo. ¿Por qué no?.

- Sandra, controla a Jenny, - exclamo, mientras esta me mira no pudiendo ocultar cierta sorpresa -

Bailamos largo rato. Conseguí relajarme y sentirme cómoda.

Él rompió aquel silencio:

- Siempre me he fijado en ti

Comenzamos a vernos a diario y pronto Jenny y yo nos trasladamos a La Torre.

Segura, protegida, mimada, …volví a sentirme así. Desde entonces, solemos salir alguna noche los tres a “cazar” a la ciudad más próxima, donde no nos conocen. Me gusta.

Rompí con familia y amigos. Estamos mejor sólos. No lo entenderían….





F I N

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Nota Aclaratoria : Tanto el argumento, la trama, como los nombres y lugares de este relato, son pura ficción, producto de la imaginación de su autor. Cualquier parecido o semejanza, de existir, con una historia real o con una persona concreta, es pura coincidencia, simple casualidad.
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martes, 23 de octubre de 2012

8. LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES

- Clasificación : TERROR -

Aquella noche otoñal de luna llena, el frio y la humedad parecían ser los únicos testigos de mi presencia en aquel solitario y siniestro lugar, en el cual, era consciente, que no debería estar, al que nunca, quizás, tendría que haber ido. No estoy seguro de que fuese mi curiosidad, mi irresponsabilidad, mis ansias por conocer la verdad que tanto nos atormentaba, … El caso es que, tengo la impresión, estoy casi convencido, de que algo, alguna fuerza exterior a mí, extraña, quizás sobrenatural, me había arrastrado, empujado aquella madrugada hasta allí, donde se suponía que comenzaba, que tenía su origen todo lo que atemorizaba al pueblo y a su gente, entre los que yo mismo me encontraba.

Vampiresa
¡Valdredores!. Ese era mi pueblo, …un pueblo, una aldea pequeña, perdida en la costa cantábrica pero, a la vez, acogedora, aparentemente tranquila, de poco más de 50 habitantes, donde todos nos conocíamos y cada uno era sabedor de la vida privada del vecino.

En las afueras, a pocos metros de los acantilados, el cementerio, un espacio rodeado de misterio y de oscurantismo, donde el único inquilino propio de este mundo era su capellán, un ser reservado donde los haya, siniestro, huraño y misterioso que vivía allí desde su llegada a la localidad. No tenía contacto con nadie ni se le veía jamás fuera de aquel camposanto. Ni siquiera se pasaba por la taberna para comprar comida, lo cual era aún, si cabe, más alarmante, inquietante diría yo.

Durante los funerales, rezaba los responsos de espalda a sus fieles y lo hacía en latín, de forma que nadie era capaz de entenderle. Lo cierto es que en el pueblo hacía años que habían comenzado a ocurrir algunos fenómenos extraños e inexplicables a la razón humana. …Y,¡qué casualidad!. ...Su inicio coincidía con la llegada del cura. Entre los acontecimientos más significativos y dramáticos, que tiñeron de dolor y sufrimiento algunas familias, fueron las desapariciones de varias chicas, todas ellas jóvenes, sin que nunca más se supiera de su paradero.

Por el pueblo, desde hacía tiempo, circulaban ciertas murmuraciones y comentarios. Pero siempre dentro de las casas, en la intimidad del hogar. Pocos se atrevían a hablar de ello en plena calle. La verdad es que, de este individuo, no se sabía nada. A pesar de haberle investigado, carecía de un pasado anterior a su llegada a Valdredores. No envejecía. Desde un principio rehusó vivir en una casa que se ponía a su disposición. Dijo que prefería vivir en una vieja cripta, casi derruida, que se encontraba en un lateral  del cementerio. 

El Conde Drácula
- …¡Qué extraño!, - murmuraba la gente.- Allí, cerca de los muertos, es donde quiere que sea su casa, su hogar

Percatándose él de las dudas que esto generaba en el vecindario, así como de las críticas recibidas, le dijo al Sr. Alcalde: 

- No me dan miedo los muertos, sino los vivos 

…Aquel hombre era todo un misterio, un enigma. Comenzó a rumorearse  que dormía dentro de un ataúd y que  se le había visto beber sangre humana. 

- Por eso se mantiene siempre tan joven, - se comentaba -

Algunos no querían ni siquiera hablar de ello, les asustaba, les atemorizaba. Decían que daba mala suerte; que, de hacerlo, algún maleficio se desencadenaría, algo malo ocurriría después en el pueblo. …Quizás más desapariciones. Todos estábamos tremendamente asustados.

Bueno, en fín, …el caso es que, allí estaba yo, …yo solo, sin nadie más en quien poder apoyarme. Dispuesto a emprender una aventura, cuyo final era para mí totalmente ignorado.

Tras caminar por aquel camino pedregoso y ligeramente escarpado que discurría desde el pueblo al cementerio, me sentía decidido pero a la vez, asustado, aterrorizado.

A pocos metros de la puerta principal, opté por agacharme, acurrucarme sobre unos arbustos. Permanecí allí durante un buen rato, …en silencio, escuchando atentamente los sonidos de la noche. Inmerso en aquella oscuridad, acompañada tan solo por una luna llena resplandeciente, solo se podía oír a lo lejos, el oleaje del mar golpeando contra las rocas de los acantilados. Nervioso, angustiado. Podía sentir con meridiana claridad mi pulso muy acelerado. Poco a poco me daba cuenta de que se iba apoderando de mi un miedo atroz, espantoso. Todavía hoy, recordando aquellos hechos, mientras te lo cuento, siento que mi angustia y  mi ansiedad, se hacen muy evidentes.

Cementerio
De pronto, oigo algo, ...en principio, no acierto a identificar muy bien aquel sonido. ¡Ah!, sí. Sí, sí, ...No hay duda. Creo que ya lo tengo. ...Se trata del chirriar de una puerta cuando se abre. Me siento sobrecogido, totalmente impresionado, más aún, horrorizado. En aquel momento decidí mantenerme inmóvil, esperando averiguar quién o qué producía aquel ruido. Mi respiración era torpe, irregular, entrecortada. …Y, eso que no había visto ni oído todavía lo peor. Fue espantoso, tremebundo. Jamás había escuchado nada parecido. Allí, en mitad de la noche, al lado del cementerio, y, …de repente, se oyó un grito totalmente atronador, desgarrador, muy largo en el tiempo. ...Por lo menos, a mi, ¿Qué quieres que te diga?, ... me pareció eterno. Era de una potencia, de una intensidad tal, que, desde luego, parecía que no era humano; imposible haberlo provocado alguien de este mundo. ...Como si  proveniese del más allá.

Con un pánico espantoso, totalmente aterrado, me mantuve en la misma posición un buen rato, prácticamente paralizado, sin atreverme a incorporarme. Cuando decidí hacerlo, me acerqué sigilosamente a la puerta de aquel maldito y misterioso cementerio, pudiendo comprobar que se encontraba ligeramente abierta. Por lo tanto, me colé dentro  y avancé con gran cautela unos metros hasta que me dí cuenta de que allí había alguien más. Pude ver, mirando por encima de un seto, que, sobre lo que parecía un panteón, había varias personas que parecían estar comiendo, aunque sin hablar entre ellas, en un total y tenebroso silencio. Comían sí, ...pero tuve la sensación de que lo hacían siguiendo alguna especie de ritual.

En aquel momento, a pesar de estar sometido a una gran presión, a un fuerte stress, era muy consciente de que ya no podía volver atrás. Había llegado demasiado lejos. Únicamente podía avanzar hacia adelante e ir viendo como se desencadenaban los acontecimientos. Puesto que había llegado hasta allí, debía tratar de entender todos aquellos misterios que durante tanto tiempo habían rodeado la vida de los vecinos de Valdredores. Traté de buscar un lugar seguro, para  poder ver sin ser visto. Y, …por fin, lo encontré: detrás de un derruido nicho me pareció el lugar indicado para comprobar lo que allí estaba pasando sin que nadie me puediese descubrir.

¿Quienes eran aquellas personas? ¿Serían las chicas desaparecidas? ¿Qué estaban comiendo? ¿...Y, a aqué horas? El capellán, ¿dónde estaría?. ...Eran algunas de las preguntas que venían a mi mente, alarmándome y provocándome, si cabe, una mayor inquietud, una mayor intranquilidad.

Cripta de un Cementerio
De pronto, apareció. Allí estaba. Sin lugar a dudas, era él, el misterioso cura, el capellán de aquel santo lugar, el mismo, cubierto por una gran túnica negra. Parecía más alto y erguido de lo que yo podía recordar. ¡Impresionante!. Se fue caminando despacio, muy despacio, hacía aquellas personas que, por otra parte, continuaban "con lo suyo", ajenas a todo; se comportaban como si no se percatasen de su presencia. Mi cuerpo, por otra parte, ...todo mi cuerpo, te lo puedo asegurar, temblaba. Estaba tiritando. No sólo por el frío y la temperatura ambiente que a esas horas de la madrugada había, sino también por los nervios y la tensión a la cual estaba siendo sometido. En ese momento, noté que sudaba de manera abundante. Era un sudor frio, muy frio. Prácticamente helado.

Casi de repente, aquel misterioso capellán, se detuvo. Giró la cabeza sobre su cuello, y miró hacía mi posición, hacía donde yo estaba. Entonces, ...justo entoncés, sí, lo pude ver con gran claridad, cara a cara,

- ¡...Dios mío!, - exclamé -

Me asusté. Su maligna y penetrante mirada, parecía clavarse sobre mi rostro. Me observó fijamente durante breves segundos, esbozando a continuación una ligera sonrisa. Ahora sí, ...ahora pude fijarme claramente y por primera vez en sus ojos, sus horribles ojos. Eran aterradores. Desde luego, parecían de un ser malévolo, no humanos; más bien, de alguien pernicioso y perverso, no perteneciente a este mundo. Estaban iluminados, muy brillantes y de color rojizo; pude verlos muy claramente. ...Como dos pequeñas linternas. Así mismo, me dio la impresión de que, para él,  no había sido ninguna sorpresa verme; es más, creo que todo lo contrario, ...ya conocía desde un principio que yo me encontraba allí, en el cementerio.

Cada vez más asustado, era ahora cuando debía tomar una determinación y de manera muy rápida. Estaba claro que las pruebas que yo andaba buscando, ya las tenía. Había encontrado, por fín, con toda seguridad, el origen de todos los males y desgracias que acompañaban al pueblo desde hacía años. Aquel cura extraño y misterioso, era el responsable de todo ello. ...Y él tenía el poder; no se podía luchar con "aquello". Por lo tanto, la acción más inteligente por mi parte, debía ser la de salir corriendo de allí y alejarme lo más posible del lugar. 

Luego, ...me armé de valor y, con una gran rapidez, emprendí la huída hacía la puerta pero, tras un tropiezo, me caí al suelo, encima de unos arbustos. Quise levantarme aunque, en principio, me fue imposible. Algo o alguien me lo impedía, me parecía que me sujetaba por una pierna. Tras un fuerte forcejeo, por fin, logré zafarme y ponerme en pie, iniciando velozmente la "gran escapada" hacía el pueblo.


Brujas - Meigas
Llegué corriendo a nuestra casa, sin detenerme un segundo, sin mirar atrás, decidido a marcharme de allí, abandonar aquel lugar, aquel pueblo maldito y dispuesto a no regresar a él jamás. Apresuradamente, os desperté  a ti y a tu madre y, con solo lo puesto, sin pararnos a preparar nada, nos metimos los tres en aquel viejo y destartalado Seat 850. ...¿Te acuerdas de él?. Fue el que nos sacó de allí, de aquel sitio. Aceleré cuanto pude y salimos de Valdredores sin rumbo, sin ningún destino concreto. 

Yo solo pensaba que debíamos irnos a otro lugar, habitado por personas, seres humanos como nosotros. Durante toda la noche y parte del día siguiente estuvimos viajando. Apenas hablamos por el camino. Dos únicas paradas para comer algo. Tu madre confiaba en mí. Sabía que si yo había tomado aquella determinación y actuaba de aquel modo, era porque algo grave había visto u oído. La mujer, que en paz descanse, ni siquiera me hizo preguntas. Nunca, durante el resto de su vida, me sacó el tema ni me interrogó en ese sentido. Comprendía que no deseaba hablar de ello. Que prefería tener enterrados para siempre aquellos desagradables acontecimientos.

Nos instalamos en esta gran ciudad, a casi mil kmts. de distancia del maldito Valdredores y jamás hemos vuelto por allí ni tenido el más mínimo contacto con los que habían sido nuestros vecinos. 

Aquí hemos empezado de nuevo hijo; ha sido nuestro renacer, lejos de todo aquello tan misterioso, siniestro y fúnebre. No desees volver. No intentes irte a vivir allí, por favor. Hazle caso a este viejo que ha visto demasiado. Aquellos sucesos fueron reales, no un espejismo.

Halloween
Aquí has crecido, te has desarrollado. Te formaste como persona y gran profesional en tu campo, la medicina. Has conocido a Clara, os habéis enamorado y ambos decidisteis crear una familia y casaros. Puede que dentro de poco me deis algún nieto. Estoy orgulloso de ti y de lo que has logrado. ...Por supuesto, con grandes esfuerzos y sacrificios. Tu madre, desde allá arriba, estoy completamente seguro, sin ninguna género de dudas,  de que también lo está. ...Pero, por favor, olvídate de ese lugar malvado y endemoniado. No vuelvas a él y cómprate esa casita que tanto deseas en cualquier parte pero cuanto más lejos de Valdredores, mucho mejor.

Siempre pensé que dejaría este mundo sin hablar de esto con nadie, hijo mío ...Si lo hice contigo, es porque no quiero que cometas un terrible error, poniendo tu vida y la de tu esposa en peligro.


F I N

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Nota Aclaratoria : Tanto el argumento, la trama, como los nombres y lugares de este relato, son pura ficción, producto de la imaginación de su autor. Cualquier parecido o semejanza, de existir, con una historia real o con una persona concreta, es pura coincidencia, simple casualidad.
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domingo, 5 de agosto de 2012

5. RECUPERAR LA ESPERANZA I

- Clasificación : DRAMA -
- La Elección Equivocada -
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Aquel día otoñal, hacía justo cuatro años y seis meses que Manuel Pedraza Espina había perdido a la que fuera su esposa durante dos años. En ese momento, estaba embarazada de siete meses.

Fue entonces, cuando Manuel se hizo una gran cantidad de preguntas, muchas de ellas, sin respuesta. Pasó un auténtico calvario repleto de incertidumbre, momentos de angustia, culpabilidad y noches sin dormir. Menos mal que su familia y su grupo de amigos estuvieron en todo momento a su lado, por lo que se sintió gratamente apoyado y reconfortado. A pesar de ello, sería necesario mucho tiempo antes de que, por fin,  asumiera su nueva situación.

Manuel, desde aquello, tenía una apariencia física muy peculiar. Era la de una  persona muy frágil, endeble, casi demacrada. Por otra parte, no prestaba demasiada  atención a su imagen, a su aspecto, mostrándose, por lo general con ropa informal, sin planchar y muy usada, incluso en actos o eventos que requerían una indumentaria más seria, casi de etiqueta. A menudo solía vérsele desaliñado y con barba de varios días.

De todas maneras, en la oficina, como funcionario en el Departamento de Recursos Humanos, estaba considerado un trabajador excelente, responsable y muy meticuloso en sus tareas. Tal vez, …este, el trabajo, era su único y verdadero “lugar de escape”, de evasión. Sus compañeros le valoraban considerablemente y solo tenían buenas palabras hacía él.

Aquella mañana, se levantó, desde luego, sin imaginarse lo que esa jornada le iba a deparar. Su vida, era muy probable que estuviese a punto de dar un giro inesperado. …Ahora, precisamente ahora; …que ya, por fin, se sentía bastante resignado.

Una vez que desayunó, se dirigió, como de costumbre, a la parada de autobús, situada a escasos metros de su casa. Al poco rato llegó su línea por lo que se subió y tras abonar el billete al conductor, fue avanzando por el pasillo hasta los últimos asientos, ya en la parte de atrás, puesto que eran los únicos que quedaban libres.

- ¡¡ …Uffffff …!!. Hoy va lleno, ¡qué agobio! – pensó -

Ese, …ese era otro aspecto destacable de nuestro amigo: las multitudes, las masas, le abrumaban, le angustiaban; entre mucha gente, se mostraba, más que incómodo, sentía auténtico pavor, pánico diría yo. De cualquier aglomeración, intentaba siempre salir pitando cuanto antes.

Una vez acomodado, apoyó suavemente su cabeza sobre la ventanilla, como intentando evadirse, para estar más relajado y olvidarse de la presencia de los demás pasajeros. Así se sentía mejor. Observaba a las personas que veía por la calle o que estaban esperando.

- Es curioso, a estas horas de la mañana todo el mundo lleva prisa. Todos van corriendo. …Y, total, ¿para qué?; seguro que algunos no tienen claro de hacia dónde se dirigen,  - pensaba -

De pronto, su mirada se detuvo. Algo le llamó la atención. Una niñita pequeña, preciosa, de cabello largo y rubio platino, con unos bonitos tirabuzones que le daban una apariencia de muñeca, de “muñequita de porcelana”. Jugueteaba con un osito de peluche, el cual tenía un gorro de color rojo con un nombre bordado en letras grandes y amarillas en su parte frontal: TOMY. La chiquilla lo sujetaba en su regazo y, por la forma en cómo gesticulaba, daba la impresión de que estaba teniendo con él una animada e interesante conversación. Pero, al rato de estar observando esta bella escena, Manuel, se sorprende enormemente al ver que la madre de la pequeña, parece distraída, hablando con algún conocido mientras se fuma tranquilamente un cigarrillo, sin prestar la más mínima atención a su hija.

- Entre tanta gente, cualquiera puede cogerla y la madre, ni se entera, - pensó - ¡qué irresponsable!

De pronto, Manuel, se percata de que la niña ha dejado de hablar con su amiguito y, ahora, él es su foco de atención. Desde su cochecito, le mira. Le observa. No le quita ojo. Nuestro protagonista, al darse cuenta de ello, le esboza una ligera pero muy tierna e intensa sonrisa, a lo que la pequeña responde  lanzándole un besito con la mano. ¡Qué agradable momento para Manuel!. Se siente abstraído, ensimismado ante aquella situación. Siempre le habían encantado los niños pero, desde que le habían comunicado que, Isabel, que así se llamaba su mujer, había perdido al bebé durante el parto, sentía un cariño muy especial hacia ellos. Eran su debilidad. ¡…Cuántas veces había soñado con lo maravilloso que hubiese sido que su hijo se hubiera logrado y que pudiera tenerlo con él para cuidarlo y educarlo!. Todo habría sido muy diferente.

- ¿Está ocupado?

De pronto Manuel, se ve interrumpido por alguien. Parece que desea sentarse a su lado. Se trataba de una chica de poco más de veinte años, vestida de una forma un tanto rara, muy “diferente” a las demás jóvenes de su misma edad, con una especie de túnica morada. Llevaba en las manos lo que parecía ser un porta-folios y un pequeño libro de tapas gruesas, similar a un misal. La mira, casi sin reaccionar,  sin estar muy seguro de lo que quiere.

- Le digo, que ¿si está ocupado?, - insistió la chica -

Manuel, entonces, movió ligeramente la cabeza en señal de negación y la joven tomó asiento.

Cuando volvió a mirar por la ventanilla, pudo ver  que la niña y su madre ya no se encontraban en el mismo sitio. Las buscó con sus ojos rápida y desesperadamente entre la muchedumbre y, por fin, vio con dificultad como se alejaban del lugar. La pequeña se había dado la vuelta y estaba subida encima del cochecito, de pie, mirando hacia el autobús, donde estaba su “nuevo” amigo. Por fin, cuando casualmente sus miradas se cruzaron, ambos levantaron sus manos en señal de despedida. Poco a poco la pequeña y su madre, se alejaron del lugar hasta que las perdió de vista. En ese momento, el vehículo se puso en marcha.

A partir de ahí, Manuel, con la mirada casi perdida, se limitó a observar las calles de su ciudad, los coches, los grandes edificios de apartamentos, la gente que, como él, se trasladaba a su lugar de trabajo,… En otros tiempos, le gustaba soñar, tener ambiciones, proyectos, hacer planes. Ahora ya no. Desde que Isabel había comenzado aquellas clases de yoga para hacer más llevadero su embarazo y tener un parto sin grandes complicaciones, todo había cambiado. …Esas clases y las personas que las impartían fueron el principio del fin para Manuel y todas sus ilusiones. Su vida, a partir de ahí, comenzó a experimentar un rápido y profundo cambio. 

De pronto, el autobús se detuvo en la siguiente parada. En ese momento, su compañera de viaje, la chica de la túnica, dijo:

- Es mi parada. Me bajo aquí. ¡Adiós, Manuel!

Se levantó muy rápidamente de su asiento y se fue muy aprisa, como si escapase de alguien o de algo.

¿Quién era aquella muchacha?. ¿Por qué sabía su nombre?. Fueron algunas de las preguntas que se hizo inmediatamente Manuel. Se quedó muy sorprendido e intrigado. No salía de su asombro.

En ese momento, nuestro amigo, se percató de que, con las prisas, se había dejado olvidado el porta-folios, pero lo que más le extrañó, fue ver que al enseñárselo a través de la ventanilla,  puesto que ella ya se encontraba en la calle,  no pareció importarle y se limitó a sonreirle al pasar, antes de alejarse y desaparecer entre los demás viandantes. 



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" Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes " - Jorge Bucay, escritor argentino -
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lunes, 30 de julio de 2012

6. RECUPERAR LA ESPERANZA II

- Clasificación : Drama -

- Volver a Ilusionarse -
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Una vez que el autobús reemprendió su marcha, Manuel, comenzó a darse cuenta de que no se encontraba a gusto, no estaba cómodo. En su interior, quizás  el subconsciente, le advertía de que algo podía estar a punto de producirse. Lo percibía, lo intuía. Estaba casi seguro de ello. Era una extraña sensación que, por otra parte, no le resultaba ajena en absoluto. Una percepción similar, ya la había experimentado anteriormente, durante su investigación y posterior lucha por recuperar a Isabel, para traerla a casa, a su verdadero hogar, donde estaba su sitio, junto  a él y al hijo que ambos esperaban.


La niña de los tirabuzones, la chica de la túnica que sabía su nombre, la marcha precipitada de esta, el olvido de su porta-folios, hecho que a ella no parecía haberle importado, …Nada de aquello le encajaba para Manuel, nada tenía sentido. ¿Estarían relacionados entre sí cada uno de estos acontecimientos?. ¿Habría algún nexo de unión entre ellos?. ¿Serían simples coincidencias?. O, ¿…Tal vez fueran el presagio de que algo asombroso estaba próximo?. Todas estas y muchas otras dudas se las planteaba Manuel. Demasiados interrogantes. La verdad, …comenzaba a tener miedo. Estaba asustado. 

De pronto, un pensamiento le sobresalta; …con un cierto grado de agobio y de temor, se da cuenta. Se había olvidado de algo ….

- ¡Maldita sea!. ¿…Y el porta-folios?.¡Qué estúpido soy!.

…Todavía no lo había mirado. Tal vez él fuese la clave para salir de dudas. Quizás ahí estuviese la respuesta a todas esas preguntas. …Con valentía, coraje y decisión, debía comprobarlo, debía saber qué escondía, si es que algo escondía. Sin más dilación.


Lo había depositado en el asiento de al lado. Durante unos breves instantes, se quedó observándolo fijamente, sin pestañear. Reflexivo y preocupado pero, a la vez, intrigado. ...A su mente, regresaron muchos temores y  desconfianzas que creía que ya formaban parte del pasado pero, en cierto modo, ahora tenía la impresión de que este había regresado y comenzaba a revivirlo. Si así era, Manuel, lo que más deseaba era desquitarse. Esperaba tener la oportunidad  de terminar con él, de finalizar lo que tenía inconcluso desde hacía más de cuatro años. Esta vez no se dejaría amedrentar, atemorizar por ese grupúsculo de sectarios, de fanáticos, ni siquiera por su temido líder. El había sido el principal responsable de todo lo que le había ocurrido, incluida la pérdida de su mujer y, muy posiblemente, la de su malogrado hijo.

Estaba decidido, por lo tanto, a dar el gran salto, dispuesto a salir de dudas. Deseaba terminar cuanto antes con aquello que tenía pendiente, y que, solo con recordarlo, con pensar en ello, le incomodaba enormemente. Por lo tanto, …cogió el porta-folios con una gran decisión, de forma brusca, casi violenta.

Durante unos instantes, estuvo aferrado a él con todas sus fuerzas. Vacilante y con gran inseguridad, pero, a la vez, curioso y decidido, lo abrió, pudiendo comprobar que, en su interior, de entre sus hojas, sobresalía una cuartilla doblada. Conteniendo la respiración, con gran cautela pero nervioso, desdobló la hoja, y observó con curiosidad que, en su parte izquierda había varias líneas manuscritas con un bolígrafo de color negro y en su parte derecha un dibujo bastante mal hecho, a lápiz, con varios borrones. En ese momento, su excitación, su inquietud, iban en aumento. Sujetando la cuartilla con su temblorosa mano, acierta a leer lo que allí estaba escrito: “Manuel, no puedo hablar contigo ahora. Quizás me estén vigilando. Vuelve mañana a la parada de autobús“.


- ¡Dios mío!. Estaba en lo cierto. No me equivocaba, - pensó muy alarmado  -

A partir de ese momento, aquellos sentimientos iniciales de nuestro protagonista, se fueron poco a poco transformando en otros mucho más serios, dañinos y paralizantes: ansiedad, angustia, pánico. Se sentía muy confuso, desconcertado, aturdido. No sabía qué pensar.

Pero, aún fue muchísimo peor, si cabe, al observar minuciosamente y con detenimiento el pequeño dibujo de la cuartilla. ¡…Cómo no lo recordó antes!. ... Al principio, no se había dado cuenta pero, ahora, claramente veía lo que era: el logotipo que identificaba a la comunidad que se había “llevado” a Isabel. Estaba formado por varios círculos concéntricos y dos triángulos en cuyos lados se representaban algunos caracteres pertenecientes al alfabeto cirílico. En el centro, un dragón que simulaba abrazar un globo terráqueo. Debajo del dibujo, lo que parecía un nombre: RANJHAN. A Manuel, todo esto le traía unos recuerdos espantosos, horribles.

En la siguiente parada, nuestro amigo, se apeó y, en vez de ir a trabajar, decidió caminar, dar un paseo para intentar tranquilizarse y meditar en lo  que le había sucedido. Durante horas deambuló por la ciudad, tratando de recordar con el mayor detalle y precisión posibles todo lo que, en su día, había averiguado sobre aquella comunidad y sus actividades. Tenía muchas dudas sobre si la forma de actuar por su parte había sido la correcta. Ahora no quería cometer los mismos errores. Su primer objetivo debía ser recuperar a Isabel pero sin hacerse ilusiones. Llevaba mucho sin verla y desconocía lo que ella sentía, lo que quería. También debía informar a la policía. No hacerlo por libre, como en la otra ocasión, poniendo en riesgo su vida y la de su mujer.

La secta era de las llamadas destructivas. Se trataba de un grupo peligroso, cuyos miembros eran captados en los parques o lugares públicos. Allí solían ser abordados, siguiendo siempre el mismo patrón o Modus Operandi: alguien se les acercaba ofreciéndoles recibir totalmente gratis unas clases de yoga y meditación. Les interesaban especialmente aquellas personas con algún tipo de problemática, con una baja autoestima, puesto que eran más débiles y, por lo tanto, más vulnerables y moldeables. Una vez ya asistiendo a estos cursos, se les impartían unas charlas o conferencias, cuyo fin último era cambiarles la forma de pensar y anularles como seres humanos, perdiendo ellos, por lo tanto, la capacidad de pensar por sí mismos.

Los asistentes, poco a poco, iban aceptando esas nuevas ideas. Se les inculcaba que se debían apartar de la familia, de los conocidos, de todo lo que tuviese que ver con su vida anterior. Era muy frecuente que, en determinadas ocasiones, un miembro que se desplazaba a la ciudad, fuese seguido para comprobar si hablaba o se reunía con personas ajenas a la comunidad. Lo único importante era el grupo y sus componentes. Todos debían total obediencia y entrega a su líder espiritual, al cual llamaban BADHÁ.

Cuando ya se acercaba la noche, Manuel, decidió ir a ver a Cristina, una gran amiga que había sido su gran apoyo desde el mismo momento de la desaparición de Isabel. Sin su ayuda, quizás no hubiese logrado salir adelante. Esta le convenció para que pasase la noche en su casa, que descansase, intentase dormir y por la mañana los dos acudirían a la parada del autobús. …Quizás allí recibiría noticias de su mujer. ¡Quién sabe!.




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miércoles, 25 de julio de 2012

7. RECUPERAR LA ESPERANZA III



- Clasificación : Drama -

                                                                 - La Nueva Vida en Familia -
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Reflexionando, meditando sobre todo lo que le había sucedido en las últimas horas. …Y, desde luego, atormentándose con preguntas que giraban en torno a Isabel y los sentimientos que esta podría tener hacia él. Así fue como nuestro amigo Manuel, ocupó prácticamente la totalidad de aquella larga e interminable noche. Incapaz de pegar ojo, los minutos se le hacían eternos.

Muy temprano, al amanecer, tanto él como Cristina, tras asearse y desayunar, se desplazaron a la parada de autobús, en la cual se suponía que Manuel recibiría algún tipo de indicación o noticia.

Una vez allí, actuando de un modo bastante precavido, este  observa, sin pestañear, a toda la gente que se encuentra a su alrededor o que se le aproxima. Por una parte, se muestra muy, receloso, desconfiado, pero por otra, intrigado y esperanzado. Confía en conocer pronto toda la verdad sobre la vida de Isabel durante los últimos años. Su esquema, su proyecto de vida junto a ella, le parece que comienza a cobrar forma de nuevo. De todas maneras, es incapaz de disimular cierto nerviosismo e inquietud.

De pronto, …de una forma muy rápida, casi fugazmente, se da cuenta de que alguien se le acerca por la espalda, prácticamente se le echa encima, susurrándole al oído, “ Manuel ”. Se trataba de una voz femenina, parecida a la de la chica del día anterior. A la vez, nuestro protagonista, nota claramente que, quien quiera que sea, introduce algo en el bolsillo de su americana. En ese momento, se da la vuelta apresuradamente, pero le resulta imposible ver la cara de aquella persona, ya que, además de llevar túnica, una especie de capucha le cubre totalmente el rostro. Sólo es capaz de ver como desaparece mientras se pierde entre el gentío.

A continuación, Manuel, titubeando, introduce la mano en su bolsillo y extrae de él un trozo de papel, donde hay una nota manuscrita:

- Plaza de Castilla nº 9, Bajo. Allí te informarán

¡Unas señas postales¡. Sólo eso. Se siente confundido, …desconcertado. …Quizás porque durante toda la noche, se había fraguado otra idea de  lo que allí iba a ocurrir. Muy posiblemente esperaba hablar directamente con alguien que les facilitase información de aquella comunidad y, sobre todo, y lo más importante, de Isabel.  
Pero, …en fin, el encuentro no se había desarrollado de esa manera, como él se habían imaginado. De todas formas, Cristina le anima y le convence de que no es hora de desanimarse, de echarse para atrás. Tienen algo, y eso es lo que importa. Una dirección. Por lo tanto, es necesario ir hacía allá, para averiguar hacía donde les lleva todo aquello.

Al llegar a la plaza, se dan cuenta de que se trata de la sede central del diario “ La Opinión Hoy “ de Murcia.  Este era el periódico de mayor tirada de la provincia, siendo famoso en todo el país por destapar, entre otros, varios asuntos relacionados con la corrupción urbanística y  también por la adjudicación irregular, a determinadas empresas, de las obras de acondicionamiento de edificios oficiales. Debido a la publicación en sus páginas de información relevante y comprometedora, producto de una minuciosa y exhaustiva investigación, varios políticos habían sido cesados o se habían visto obligados a dimitir.

Una vez que Manuel se identificó al guardia de seguridad, este, les  indicó que le siguieran, que una persona les estaba esperando.

Les llevó hasta un despacho, en el cual se encontraba una persona que se identificó como José Angel Gascón, Redactor Jefe del periódico. Muy atento y amable, …al fin, comenzaron a recibir información detallada sobre la secta en la cual había caído Isabel.

Parece ser que la chica de la túnica, en realidad, era Inés Valverde, redactora del periódico y que había logrado infiltrarse en la comunidad. Desde entonces, tras ganarse la confianza del grupo, el propio líder, le había encargado hacer determinadas compras, para lo cual debía desplazarse a Murcia capital dos o tres veces por semana desde el lugar donde se encontraban establecidos, un pueblo abandonado, a unos 20 kmts. de la ciudad.

Unos minutos más tarde, se unió a la conversación Miguel Quintana, inspector de policía, el cual les comunicó que se iba a llevar a cabo, en las próximas horas, una operación, en la cual, se procedería a la detención de todos los miembros de la secta con responsabilidades, incluido su líder, acusados de varios delitos, entre ellos, el de posible homicidio o asesinato, tenencia ilícita de armas y posesión de sustancia estupefacientes y alucinógenas.  Dicha operación, se realizaría de madrugada, en dos lugares diferentes, de forma simultánea: el pueblo abandonado que estaban ocupando y un piso localizado en las afueras de la ciudad.

A continuación, le dio a Manuel una desagradable noticia que, desde luego, él hubiese preferido no recibirla nunca. Le comunicó que, lamentablemente, Isabel hacía casi dos semanas que había fallecido. Enferma, no había sido atendida ni llevada a un hospital. Hasta el último momento, Inés había estado a su lado. Por eso, estaban tan seguros de su muerte, aunque desconocían el paradero de su cuerpo.

Un duro golpe para Manuel. Supuso un mazazo enorme para su  autoestima. Se quedó destrozado anímicamente y se derrumbó. De todas formas, el inspector Quintana, pasados esos momentos iniciales de confusión y de perplejidad, le informó de que, en su día, le habían engañado. Su hijo, se había logrado. No era cierto que Isabel lo hubiese perdido durante el parto. Estaba bien y vivía con otro grupo de niños en el piso que pretendían asaltar durante la operación. Cuidaban de los pequeños dos o tres miembros de la secta.

En ese momento, Cristina, viendo el estado de desolación y de tristeza en el que se encontraba Manuel, lo sacó de allí, a un lugar tranquilo y solitario, a un parque próximo. Trató de hablar con él, de animarle a seguir, a vivir. Ahora, más que nunca, tenía un motivo, un gran motivo.

- Manu, - le dijo -, de acuerdo. No habías pensado en esa posibilidad. Querías recuperar a Isabel. Ahora, ya no puedes hacer nada por ella. Sin embargo, por tu hijo, sí que puedes. Piensa que es lo que te queda de ella. Tienes que reponerte, que ser fuerte. El te espera. Es tu familia. Le debes dar una educación, unos estudios. Ayúdale a crecer y disfruta viendo cómo lo hace.

- Y, ¿sabes qué?, - continuó, señalando con su mano al cielo, - …Isabel, estará desde allí arriba orgullosa de tu labor como padre, como buen padre.

Aquella noche, Manuel, la pasó en comisaría. En todo momento, a pesar de los nervios, estuvo pendiente de cada detalle de la operación. Sí, por supuesto que pensaba, recordaba a Isabel, pero ahora intentaba convencerse de que primaba más mirar hacia el futuro, junto a su hijo. Ella lo hubiese deseado así. Era su deber. …El pequeño necesitaba un padre y una madre. …Y él, debía comenzar a ejercer de los dos.

Cuando vio aparecer por la puerta a Inés con aquel pequeño en brazos, no pudo contenerse y rompiendo a  llorar, se fundió en un tierno y enternecedor abrazo con los dos durante un buen rato, sin saber qué decir.

A partir de ahí, Manuel, se hizo cargo del pequeño. Para los dos era el comienzo, el inicio de una nueva vida. Distinta. …Pero, …eso, ...eso es otra historia; …sería para otro relato.

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Nota Aclaratoria : Tanto el argumento, la trama, como los nombres y lugares de este relato, son pura ficción, producto de la imaginación de su autor. Cualquier parecido o semejanza con una historia real o con una persona concreta, es pura coincidencia, simple casualidad.
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El mal genio es lo que nos mete en líos. El orgullo es lo que nos mantiene en ellos " - Marvin Neil Simon, escritor, productor y guionista estadounidense
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sábado, 30 de junio de 2012

4. UN FALSO AMOR


- Microrelato -


-Que tengas mucha suerte Juan.Seguro que algún día encontrarás a una chica estupenda que te quiera,-fueron sus palabras de despedida-

¡Qué cruel…!.Se habían conocido al comenzar la carrera y desde segundo estaban juntos.Eran como una piña;siempre ayudándose y apoyándose mutumente.Se licenciaron y comenzaron a preparar oposiciones a la vez.Todo el mundo lo decía:”son la pareja perfecta,ideal”.

…Hasta que ella aprobó…. Entonces,ya no necesitaba ánimos,ni mimos de nadie.Su objetivo,aprobar,había sido alcanzado.

A Juan,le costó asumirlo,pero,al fin,comprendió una amarga realidad:él,le había dado una gran fortaleza y aliento en sus momentos bajos.Fué correspondido con un amor de conveniencia.Había sido utilizado.Durante tantos años…


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3. PENA DE MUERTE

- Microrelato -

Dos horas,solo dos le  quedaban a John Mcgregor.Era consciente y conocedor de que su tiempo estaba a punto de expirar para siempre. Reflexivo y cabizbajo,en su celda,pensaba que su vida había sido un error y no existía otro culpable sino él,con sus malas decisiones y su mal vivir.

El atraco a la gasolinera no había sido buena idea.Claro que él no tenía por qué saber que tras aquella estantería,quien estaba,era la novia del encargado.

Si tuviera una segunda oportunidad,sería diferente.…Pero,demasiado tarde;…¡Maldita sea...!

- Que mi hijo no siga mis pasos,-fueron sus últimas palabras a su compañera y madre del chico-


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